Uno de los compromisos de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros es ampliar el servicio para mejorar la calidad de vida de las personas
Los músculos, huesos y articulaciones proporcionan al cuerpo el armazón que permite flexibilidad de movimientos tanto de los órganos como del organismo en sí mismo; sin embargo, también son más propensos a sufrir daños que van de algo leve como una distensión a algo más serio como los traumatismos, lo que puede afectar en menor o mayor medida la movilidad de las personas.
El no poder desplazarse libremente o sufrir alguna condición física que le impida hacer alguna actividad de manera normal puede ser causado por alguna enfermedad o un accidente, pero, gracias a los avances científicos, los médicos tienen a su alcance la posibilidad de devolver la salud, la movilidad y/o mejorar la calidad de vida de un paciente.
Algunos de los métodos para lograrlo son sustituir o reparar las articulaciones, los músculos o huesos que se encuentran desgastados por el paso del tiempo o que sufrieron daños por cuestiones externas a la edad, situación que regularmente requiere ser acompañada por rehabilitación física.
¿Qué es la rehabilitación física?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la rehabilitación es “un conjunto de intervenciones diseñadas para optimizar la función y reducir la discapacidad de un individuo con condiciones de alguna enfermedad, un trastorno, lesión o traumatismo”. Además, es una parte esencial de la cobertura sanitaria universal, que ayuda a niños, adultos y personas de la tercera edad.
Es un método de recuperación que trata de restablecer la función de diversas partes del cuerpo, se encarga de sanar y recuperar al máximo todas las capacidades motrices de una persona que como ya se dijo anteriormente pudo sufrir una lesión por un accidente, enfermedad o incluso al someterse a una intervención quirúrgica.
Aunque existen otras definiciones en libros y en internet, todas coinciden en que el objetivo es lograr y mantener una funcionalidad óptima en la persona que recibe la rehabilitación física para que pueda reintegrarse a sus actividades rutinarias y pueda ser autónomo.
Tipos de rehabilitación
Entre los tipos más comunes, están la neurológica atiende enfermedades y condiciones neurológicas desfavorables que conducen a la debilidad muscular extrema, al punto de imposibilitar el balance o la coordinación, mientras que la musculoesquelética trata sobre la recuperación o reparación de las deformidades o dolencias relacionadas con el sistema musculoesquelético del ser humano.
También existe la rehabilitación cardiopulmonar, que se especializa en el tratamiento de enfermedades que tienen que ver con desórdenes cardiopulmonares y, por último, la pediátrica que se enfoca en ayudar a reparar y sanar daños agudos o defectos que se presentan en menores.
En cualquiera de los casos, las sesiones de rehabilitación pueden incluir: terapia física para mejorar la fuerza, movilidad y condición física, terapia ocupacional para ayudar a desarrollar las actividades diarias, tratamiento para el dolor, tecnología de rehabilitación y asistencia para mejorar la funcionalidad y compensar limitaciones.
Las cifras
La OMS calcula que en el mundo actualmente hay 2 mil 400 millones de personas que tienen alguna afección que podría mejorar con rehabilitación, aunque la necesidad de esta aumenta en todo el mundo año con año debido a los cambios en la salud y las características de la población.