CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN

80 años de historia de la televisión en México
David Chamorro Zarco
Cronista Municipal
Las telecomunicaciones, que mucho avanzaron respecto a los descubrimientos en torno de la electricidad y el electromagnetismo, y cuyo primer ejemplo desarrollado en el siglo XIX fue el telégrafo, continuaron avanzando a grandes pasos durante la durante la centuria pasada, trayendo la transmisión de voz a través del teléfono y luego la emisión del audio a grandes escalas de recepción, con la invención de la radio, qué significó, como ya se ha expuesto en algún otro artículo de este espacio, un avance inconmensurable para la humanidad.
El cine, cuyos primeros pasos se dieron en los últimos años de la centuria decimonónica, alcanzó un enorme prestigio y gran difusión en el México de la década de 1940, en donde se produjeron una enorme cantidad de filmes, protagonizados por diversos actores y actrices que hasta el día de hoy preservan su memoria, sobre todo entre las generaciones de más avanzada edad que les recuerdan con mucho cariño.
Hacia la mitad de esa misma década de 1940, de manera coincidente con el final de la Segunda Guerra Mundial y el proceso de recomposición de la geopolítica, la ciencia y la tecnología en México recibieron un impulso muy importante, particularmente con la creación de instituciones altamente especializadas en la enseñanza de la ciencia, la técnica y la tecnología, como fue el caso del Instituto Politécnico Nacional, creado bajo el mandato del presidente Lázaro Cárdenas del Río.
Precisamente, egresado del IPN, el ingeniero Guillermo González Camarena, avanzó en muy poco tiempo en la comprensión de la transmisión de señales a través del espectro radioeléctrico y radio magnético, de manera que, hacia el mes de agosto del año 1946 tuvo la oportunidad de hacer las primeras pruebas para la transmisión de imágenes y voz, obteniendo éxito en su cometido.
De esta manera, hace exactamente 80 años, el 7 de septiembre de 1946, a través del canal de televisión conocido como Canal 4, se llevó a cabo la primera transmisión masiva de televisión, obteniendo muy buenos resultados. Naturalmente, tanto por las dificultades técnicas imperantes como por la escasez de aparatos receptores, los primeros años de la televisión en México se redujeron apenas unas cuantas horas a la semana de transmisión, particularmente los sábados por la tarde, llevando apenas a algunos hogares programas de espectáculos, con la presentación de cantantes de moda y una que otra entrevista de interés.
Apenas cuatro años después, el día primero de septiembre de 1950, en México se inició la transmisión comercial de un canal de televisión, ya propiamente identificado como el canal 4, que hizo la transmisión del cuarto informe de gobierno del presidente de la república, que era entonces Miguel Alemán Valdés. La primera dificultad que mostró la transmisión televisiva fue la escasez de aparatos receptores, pues eran muy pocos los hogares que contaban con un televisor; sin embargo, para mostrar de manera masiva al pueblo El invento que recién se había inaugurado como se instalaron diversos aparatos receptores en tiendas y plazas públicas con más de suerte que la gente quedó maravillada por la presentación de imágenes y audio en tiempo real, a diferencia del cine que presentaba una obra lentamente manufacturada.
Durante la década de 1950, en el marco de la mejora generalizada en la economía mexicana, que más tarde se conocería como “el milagro mexicano”, la gente comenzó a adquirir aparatos receptores de televisión, particularmente en las grandes ciudades del país, y de manera muy concreta en la Ciudad de México. Por su parte, los canales de televisión comenzaron a mejorar tanto sus instalaciones como su tecnología, y al mismo tiempo la barra de programación que se ofertaba de manera diaria a los televidentes.
Como bien se sabe, fueron muy famosas las transmisiones que se hacían de las funciones de lucha libre, de boxeo, de las carreras en el hipódromo de Las Américas y de las corridas de toros en la Plaza México, lo que atraía a grandes cantidades de público, quién incluso llegaban a pagar alguna cantidad para poder sentarse a mirar esos programas a través de los aparatos receptores de televisión que había en unas cuantas casas o en los centros comerciales.
De hecho, el inicio de las transmisiones televisivas en México, fue también el arranque de tales actividades en toda la América Latina, con lo que México se consolidó como un pionero en las telecomunicaciones de la región. Conforme avanzaron las décadas, fueron apareciendo algunos otros canales, y sobre todo la ventaja que significó el uso de la señal retransmitida a través de satélites de telecomunicación. de esta manera, en el año de 1973 nació una empresa privada a la que se denominó “Televisión Vía Satélite”, que todo mundo conoce por sus siglas abreviadas: Televisa. Esta empresa controló durante muchas décadas el mercado de telecomunicaciones en materia de televisión con canales como el 2, el 4, el 5 y el 9, produciendo una serie de programas que alcanzaron gran fama a nivel de toda América Latina y que la gran mayoría de las generaciones anteriores guardan en su memoria. Personajes como “El Chavo del 8” o “Chabelo”, se convirtieron en verdaderos fenómenos, no solamente en México sino en el resto de los países de habla hispana.
Otro tanto se puede decir en torno de programas tendientes a la divulgación del espectáculo, entre ellos, “Siempre en Domingo” que durante mucho tiempo representó la única vía de éxito garantizada para muchos músicos y cantantes de México y de hispanoamérica.
No cabe duda que la televisión marcó indeleblemente a la humanidad en muchos sentidos. En primer lugar, le ofreció oportunidades únicas para alcanzar modelos de educación a distancia, tales como el desarrollo del modelo de telesecundaria y telebachillerato que, a partir de la década de 1980, significó una enorme posibilidad de Educación para los jóvenes que vivían en comunidades apartadas de nuestro país; también significó la oportunidad de que la población pudiera conocer información en tiempo real, a través de la transmisión de barras de noticieros, pero también hay que reconocer que durante un largo trecho de nuestra historia se ejerció la censura sobre los medios de comunicación como de manera que los contenidos noticiosos y de opinión Tenían un estricto control estatal; al mismo tiempo la televisión significó muchas horas de entretenimiento para la población mexicana pero, también hay que decirlo, se convirtió en un medio de enajenación y control de masas que determinó durante mucho tiempo, el comportamiento colectivo de nuestro pueblo.
Naturalmente, estos fenómenos no son privativos de México, sino que se presentaron, en mayor o menor medida, absolutamente en todo el mundo. de este modo, pensadores tan prominentes como Giovanni Sartori escribieron estudios muy bien estructurados acerca de lo que significaba la evolución del “Homo sapiens” al “homo videns”, en una clara alusión de anunciar lo que, hasta el día de hoy, tenemos como la consigna más importante de nuestro comportamiento colectivo, es decir, nuestro atracción Irresistible por la imagen.
Telenovelas, programas de comedia, barras de espectáculos y noticieros especializados en notas de la farándula, caricaturas y deportes resultaron el platillo más atractivo para las televisoras durante mucho tiempo, y de la misma manera representaron vías para efectuar ese condicionamiento masivo en el pensamiento colectivo del mexicano y de otras latitudes del mundo. son muy famosas las frases desafortunadas de algún Magnate de la televisión mexicana que afirmaba que en nuestro país había que procurar hacer televisión para “gente jodida”, en alusión directa a la poca capacidad crítica, y también a la nula alternativa que tenía el televidente, pues prácticamente no se ofrecía ningún abanico de opciones.
Con el paso de los años, la televisión ha ido cambiando, tanto en alternativas u opciones para el público, Cómo es el caso de la actual existencia de una gran cantidad de canales que se ofertan a través de señal abierta; también se ha modificado la vía de transmisión, pues desde hace poco más de diez años ya no se realiza el lanzamiento de la señal aérea o analógica, que se recibía a través de antenas muy vistosas en los techos de las casas, dando paso a la señal digital que se baja a través de decodificadores; también ha cambiado la manera de presentar ofertas al público, pues tanto las plataformas especializadas, conocidas regularmente como “streaming”, como los sistemas de televisión satelital o por cable, ofrecen el día de hoy al usuario común varias centenas de opciones para poder ver los programas que se deseen.
Hoy, nos enfrentamos también a la cuestión de las redes sociales, y a que, en estricto sentido, seguimos rindiendo pleitesía a la imagen como elemento primordial para la transmisión de mensajes y comunicados, con lo que, a pesar de los cambios de medios y calidad de las señales, seguimos teniendo una especial inclinación por todo aquello que se presenta como una secuencia de imágenes y audio, o sea, seguimos atados al modelo que nos anunció hace varias décadas Giovanni Sartori.
En nuestra región, en Yauhquemehcan y la parte central de Tlaxcala, seguramente las personas recuerdan la enorme dificultad que había hasta prácticamente la década de 1990 para la adecuada recepción de las señales abiertas de televisión, pues no había las condiciones de repetición y cobertura para ofrecer un servicio de calidad, de manera que no era nada extraño y sí muy folclórico el mirar que en el techo de una casa, una persona trataba encarecidamente de orientar su antena, mientras desde abajo le iban diciendo si mejoraba o empeoraba la señal que se recibía.
Como quiera que sea, no se puede negar que 80 años de la televisión en México sean un gran avance para el desarrollo de la ciencia como la tecnología, la industria, el entretenimiento, el pensamiento colectivo y la educación de nuestro pueblo, aunque también valdría la pena reflexionar con un poco más de detenimiento acerca de las grandes y graves consecuencias que nos trajo nuestra enorme y creciente afición por los programas televisivos.
Por lo pronto, es buen momento para no perder de vista la influencia, los avances y la importancia de personas tan prominentes como el ingeniero Guillermo González Camarena, que No únicamente tuvo que ver con las primeras transmisiones televisivas en blanco y negro, sino que, unos años después, fue capaz de desarrollar un sistema único para la transmisión de imágenes a color, y en cuyo honor y recuerdo el canal 5, perteneciente a Televisa, conserva las siglas XHGC, es decir, González Camarena.
¡Caminemos Juntos!

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