CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN

CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN
Cultivos de alfalfa: otro elemento del paisaje que ha desaparecido
David Chamorro Zarco
cronista municipal
El municipio de Yauhquemehcan tiene la enorme ventaja de que, a través de su territorio, corre uno de los cuerpos de agua más importantes de la región tlaxcalteca, que es el río Zahuapan, además de algunos otros elementos hídricos que le dan algunas ventajas muy considerables en el campo de la agricultura. Ya se ha comentado en otras participaciones que es muy lamentable que a estas alturas de nuestra historia, los últimos 30 o 40 años han sido devastadores para la contaminación del agua superficial, de manera que hoy lo que podemos contemplar son paisajes desolados y sin vida.
En décadas anteriores, el río Zahuapan significó una de las fuentes más importantes del líquido vital para el consumo de los seres humanos y de los habitantes. Aunque los pozos artesanales sirvieron durante mucho tiempo para la dotación de agua en la mayoría de nuestros pueblos, era frecuente que muchas personas acudieran a la ribera del río a cargar agua, regularmente en castañas que transportaban en burros. Ya se ha hablado en otro artículo de esta misma serie acerca de que el río era el lugar de reunión natural de las mujeres que acudían de manera cotidiana a ejercer las labores de lavandería. También el río atraía a bañistas, hombres y mujeres que, con cierta regularidad procuraban su aseo en las aguas del río Zahuapan. Muchas personas con 45 años o más de edad en este momento pueden recordar con cierta facilidad los últimos momentos en los que fue posible Ingresar a las aguas del río Zahuapan con ánimos recreativos, a nadar en sus posas, a capturar algunos pececillos, y en general a pasar un día muy agradable de asueto.
De la misma manera, los terrenos que colindaban con el río Zahuapan eran especialmente fértiles, con lo que las personas que los explotaban, podían hacerse de muy buenas cosechas de diversos productos. Uno de los cultivos que lamentablemente se han perdido también a causa de la contaminación ambiental, es el de la alfalfa, y que se encontraban a la vera del Río, y que servían para la alimentación regular de los animales de tiro y carga, pues es bien sabido que la alfalfa tiene un alto valor nutrimental, muy apreciado por los rumiantes.
En comunidades como San Lorenzo Tlacualoyan, San Benito Xaltocan, Huacaltzingo o Santa María de Atlihuetzian, hasta hace unos 40 años se podía ver el cultivo de extensiones de considerable dimensión sembradas con alfalfa, aprovechando las extraordinarias condiciones de humedad que había en las inmediaciones del río zahuapan. apenas amanecía, los campesinos encargados se dedicaban a hacer las labores de limpieza, evitando que pastos y maleza en general se infiltraran dentro del sembradío de alfalfa, y también a hacer el corte de las secciones que estuvieran trabajando, con el fin de distribuirla para su venta.
Muchas personas, principalmente niños, eran los encargados de ir a recoger los entregos de alfalfa con las personas que cultivaban punto era muy frecuente que utilizando un ayate, es decir, un costal abierto, al que en una de sus esquinas se le fijaba un “garabato”, o sea, un ángulo de madera, y en la esquina contraria un trozo de cordel o lazo para poder cerrar el paquete punto de esta manera se transportaba la alfalfa hacia las casas en donde se distribuía entre los animales la consumían, desde luego, los bueyes,n las vacas, los cerdos, los borregos, los burros, los caballos, pero también los conejos, los guajolotes y hasta las gallinas, debido a su condición de frescura y a los altos nutrientes que brindaba.
El labrador regularmente hacía el corte de la alfalfa utilizando una hoz, esto es, una cuchilla con curva que además era dentada, pero también se utilizaban otras herramientas mucho más contundentes como la guadaña, herramienta de trabajo a la que la mayoría de nosotros asociamos con el instrumento que carga la imagen que le damos a la muerte. La guadaña es una cuchilla alargada y curva, muy afilada, que por su peso y filo es capaz de hacer cortes mucho más largos y precisos que la os.
También era algo muy común que el campesino encargado, cuando ya se tenía completo el corte de la cantidad a vender de alfalfa a algún cliente, se le pesara utilizando una báscula manual a la que se conocía como “romana” que era un instrumento que poseía un gancho en la parte inferior, y que con el peso movía alguna balanza del mecanismo interno del instrumento para indicar el número de kilos o libras que se estaban pesando, con lo que se hacía el cobro respectivo.
Quién esto escribe, por ejemplo vivió esta experiencia de ir a comprar la alfalfa todos los días durante varios años a los terrenos en donde hoy se ubica la planta tratadora de agua residuales que se conoce como “Apizaco B” que se encuentra dentro del territorio de San Benito Xaltocan, y que era propiedad del señor Benito Vásquez Ramos, que durante mucho tiempo cultivó afanosamente su tierra, particularmente con el cultivo de la alfalfa, aunque también se recuerda que en las orillas de su propiedad había una gran cantidad de árboles frutales, todo ello enmarcado por el paso benévolo de las aguas limpias del río Zahuapan, que entonces será un verdadero tesoro, digno de ser pintado por cualquier gran artista.
En estos cultivos de alfalfa, se respiraba tranquilidad, calma, verdor y sobre todo mucho ambiente fresco, que seguramente le daban un signo muy distintivo a estos lugares que, como tengo dicho, lamentablemente con el avance irreversible de la contaminación ambiental fueron desapareciendo progresivamente.
Dicen los que mucho saben de agricultura que el cultivo de la alfalfa es particularmente benéfico para los terrenos y en general para el entorno ambiental, debido a su extraordinaria capacidad de fijación de nitrógeno en el suelo punto también afirman los nutriólogos que la alfalfa posee muchos elementos nutrimentales, no solamente para los animales,s sino también para los seres humanos con más que pueden consumir sus tallos tiernos en ensaladas o en jugos, teniendo acceso a elementos antioxidantes que les permiten conservar de mejor manera su estado saludable.
Desde luego, al ser tan atractivos los cultivos de alfalfa, no era poco frecuente que fueran atacados por conejos, tuzas u otros animales que decidían hacer sus delicias del consumo de la alfalfa en lo que, seguramente, consideraban como un verdadero Edén para su alimentación.
Hoy estos cultivos, al menos en lo que hace a nuestras comunidades, han quedado en el recuerdo nostálgico de quién estuvimos la ocasión de mirar esas alfombras de verdor que, especialmente por las mañanas, eran un atractivo muy grande para resaltar lo grande de la vida de una comunidad que todavía tuvo ocasión de vivir con apego a las costumbres de los campesinos, disfrutando a plenitud de los recursos naturales, principalmente del agua limpia que corría a lo largo de los kilómetros del cauce del río Zahuapan, y cuyas orillas se convertían en un vergel, en un lienzo pleno para la vida, en un remanso de paz y de meditación, y en un lugar cuya paz, lamentablemente, hoy solo existe en nuestros recuerdos.
¡Caminemos Juntos

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