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CARMINA BURANA RESUENA EN BELLAS ARTES A 90 AÑOS DE SU COMPOSICIÓN

  • El Coro del Teatro de Bellas Artes presentó la célebre cantata escénica de Carl Orff en una versión para dos pianos, percusiones y voces solistas
  • La presentación mostró nuevos matices de una de las composiciones corales más interpretadas del repertorio universal

A noventa años de su composición, Carmina Burana, de Carl Orff, resonó una vez más en el Palacio de Bellas Artes, cuyo público respondió con prolongados aplausos a la interpretación del Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección huésped de Rodrigo Cadet.

La presentación fue una versión de cámara de la cantata escénica compuesta entre 1935 y 1936 por el músico alemán.

Con dos pianos, percusiones, coro y voces solistas, se escuchó una lectura más íntima de la obra, en particular en los contrastes vocales y los cambios de textura coral que recorren piezas como O Fortuna, fragmento inicial y final de la composición y uno de los momentos más reconocibles del repertorio universal.

La respuesta del público se mantuvo constante durante toda la presentación. Entre movimientos, el silencio del recinto contrastaba con la fuerza coral y las percusiones que acompañan la partitura concebida por Orff hace nueve décadas.

Atziri Martínez, de 26 años, asistió junto con sus padres y escuchó por primera vez la obra en vivo. “La había escuchado en películas y en la televisión, pero nunca así. Me impresionó muchísimo el coro en vivo y sentir cómo retumbaba todo el recinto”.

Para Javier Rosales, de 39 años, quien ha asistido en cuatro ocasiones a escuchar Carmina Burana en distintos recintos, cada interpretación ofrece matices distintos. “Aunque ya conozco la obra, siempre cambia algo: el coro, la energía del público, la acústica. Esta vez me gustó mucho la intensidad de las voces”, dijo.

Una celebración de nueve décadas

 

Carmina Burana es una cantata escénica basada en 24 poemas medievales escritos entre los siglos XII y XIII, vinculados con la tradición de los goliardos: estudiantes y clérigos itinerantes que utilizaban la sátira y el humor para cuestionar estructuras de poder, el orden religioso y las tensiones sociales de su tiempo.

Su origen se remonta al Codex Buranus, manuscrito descubierto en 1803 en la abadía bávara de Benediktbeuern, en Alemania, cuyos textos abordan temas como el amor, el deseo, el placer, el vino, la juventud y la inestabilidad de la fortuna, elementos que Carl Orff retomó para construir una partitura marcada por grandes masas corales, percusiones y ritmos insistentes.

Tuvo su estreno mundial el 8 de junio de 1937 en la Ópera de Fráncfort, y se convirtió en una de las composiciones corales más interpretadas del repertorio internacional. Su fragmento más conocido, O Fortuna, trascendió el ámbito de la música académica y forma parte del imaginario colectivo a través del cine, la televisión y espectáculos masivos.

La relación de México con Carmina Burana

En México, Carmina Burana mantiene presencia en escenarios como el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional y temporadas sinfónicas universitarias y estatales. Entre las versiones más recordadas destaca la coreografía de Nellie Happee, que se presentó en 1983 durante el Festival Internacional Cervantino e incorporada de manera posterior al repertorio de la Compañía Nacional de Danza.

En la presentación del domingo 17 de mayo de 2026 participaron las sopranos Lucero Quintero y Diana Mata; el tenor Héctor Coyol; los barítonos Mariano Fernández y Carlos Suárez; así como los pianistas Arturo Sherman y Daniel Cruz, junto con el Coro del Teatro de Bellas Artes.

Al finalizar el concierto, el público respondió con una ovación prolongada que celebró tanto la fuerza coral de la obra como la permanencia de una composición que, noventa años después, resuena entre generaciones y escenarios.

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