No hay un país del primer mundo que no tenga una fortaleza en la ciencia, que no sea muy fuerte en la educación dice  German Luna investigador BUAP

Investigador del IFUAP, German Luna Acosta participa en el  nivel III del SIN y es autor de más de 40 artículos

Sara Ortiz 

Germán Luna Acosta, académico del Instituto de Física “Ing. Luis Rivera Terrazas” (IFUAP) de la BUAP, quién forma parte del  nivel III del Sistema Nacional de Investigadores,  mencionó que no hay un país del primer mundo que no tenga una fortaleza en la ciencia, que no sea muy fuerte en la educación. No puede haber un pueblo con un estándar de vida, con un bienestar social bueno, si no hay una riqueza cultural y una fortaleza científica.

Por lo anterior, dijo que considera “fundamental” el rol que juega la universidad pública en la sociedad: “no hay muchas universidades privadas donde se haga ciencia básica: son las universidades públicas las que contienen alrededor del 90 por ciento de toda la investigación en México”.

          Además de la necesidad de erradicar la corrupción del país, Germán Luna Acosta señala la importancia de frenar medidas gubernamentales que antepongan la tecnología a la investigación teórica, como acción prioritaria para alcanzar un “México ideal”. “Todo esto da mucha fortaleza a una sociedad: que se vea que es culta no nada más en música, por ejemplo, sino también en cuestiones filosóficas. Yo veo a la física verdaderamente como una filosofía, no como algo solamente técnico: es la filosofía de la naturaleza”.

Aunado a lo anterior, planteó la necesidad de que las políticas enfocadas en ciencia no hagan de la práctica un estándar para todas las áreas del conocimiento: “Si se ponen estas limitaciones, entonces también se está limitando la investigación”.

Aunado a lo anterior, dijo que el  motivo para dedicarse a la investigación es su curiosidad por saber más. Esta inquietud lo llevó, por ejemplo, a realizar una estancia posdoctoral en la Escuela Internacional de Estudios Avanzados de Trieste, Italia. En dicha institución, tuvo la oportunidad de conocer a académicos que más tarde, en 1989, fueron sus compañeros cuando ingresó al IFUAP.

          Al incorporarse a dicho centro de investigación, Luna Acosta amplió las líneas de investigación en física de la entonces Universidad Autónoma de Puebla, puesto que los trabajos emanados del IFUAP estaban enfocados principalmente al estudio del estado sólido de la materia. De forma paralela, comenzó a impartir cursos respecto a dicho campo de investigación, tanto en su unidad de adscripción, como en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

          En estos años recibió una beca que le permitió viajar durante seis meses al Centro Internacional de Física Teórica, en Trieste, Italia. El intercambio de ideas en dicho instituto, el cual se encuentra auspiciado por la UNESCO, el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) y el gobierno italiano, enriqueció su labor científica en Puebla. “Allá era donde nos surtíamos de ideas y donde podíamos ver cuáles eran las cosas más importantes que se estaban trabajando. Aquí no había internet, estábamos bastante aislados…. era la única forma de conectar en aquel momento. Para nosotros, Italia era lo más fácil, aunque las salidas a la UNAM eran también interesantes”.

          Además de desempeñarse como científico invitado en Trieste, ha realizado estancias en el Laboratorio Nacional de Los Álamos y la Universidad de Texas, en Estados Unidos, y en la Philipps Universität, en Marburg, Alemania. A lo largo de dicha trayectoria, ha publicado más de 40 artículos y dictado más de 65 conferencias en las áreas de física nuclear, campos y partículas, física de la materia condensada, óptica no lineal y caos clásico y cuántico.

          En la actualidad, su investigación está enfocada en el estudio de las resonancias cuánticas. A pesar de que este es un campo que ha sido ampliamente analizado, el investigador considera que las concepciones teóricas al respecto aún son susceptibles de precisarse con mayor exactitud. Si bien el interés principal de su trabajo no es encontrar aplicaciones técnicas específicas, señala que a través de las resonancias se puede conocer la masa de una amplia clase de partículas, así como sus respectivos tiempos de vida. “Lo que quiero es afinar el concepto. Creo que todavía tiene espacio para ser ‘refinado’”.

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