Los retos de Tlaxcala. Por María de los Angeles Vazquez

Mejorar la calidad de vida de las tlaxcaltecas.

Más allá de reconocer la importancia de las mujeres tlaxcaltecas en la economía, la política y en general de la sociedad estatal, el mes de marzo aunado a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, debe marcar el inicio de una nueva etapa para la población femenina en el estado.
No se trata sólo del desarrollo de marcha y mítines cuyos efectos son tan efímeros como su duración, sino de un verdadero cambio de mentalidad y actitud que permita redimensionar el peso de las mujeres tlaxcaltecas en la sociedad local.
Y el reto cobra una significación especial, si se toma en cuenta la gran oportunidad que representa el hecho de que Tlaxcala esté gobernada por una mujer.
Es grato que la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros garantice la seguridad durante las marchas conmemorativas y señale que, el 8 de marzo, es una fecha clave para repudiar la violencia y exigir el respeto a los derechos humanos de las mujeres.
Siempre es grato escuchar que la mandataria estatal exprese “soy una aliada que las entiende y apoya el legítimo derecho a vivir una vida libre de violencia, compartimos sus causas, trabajamos para hacer de Tlaxcala un lugar seguro para las mujeres, reducir la violencia, los casos de feminicidios y generar las condiciones para que tengan las mismas oportunidades”.
Ahora lo deseable es que todos y cada uno de los integrantes de su gabinete, así como de los servidores públicos estatales, los ediles de la localidad y sus respectivos equipos de trabajo respondan de manera cotidiana al compromiso de la gobernadora.
Sin duda, las mujeres del campo y aquellas que viven en el precarismo, representan los sectores más desprotegidos, y hacia donde deben voltearse las primeras medidas.
Las tradicionales ferias de la salud en las que se realizan mastografías y pruebas de Papanicolaou, así como pláticas de planificación familiar, así como el establecimiento de espacios exclusivos para mujeres, palidecen frente a temas tan controvertidos como la legalización del aborto, la violencia intrafamiliar y la carencia de una verdadera equidad de género que permita que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades de desarrollo en el campo laboral y el acceso a salarios equiparables por desempeñar el mismo trabajo.
No se trata de menospreciar las 53 mil mastografías gratuitas que se realizarán durante 2022, a través de la Secretaría de Salud y el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, como parte de las Jornadas de Prevención de Cáncer de Mama, sino de apreciarlas como parte de una realidad que está lejos de convertirse en una solución de fondo para la problemática general que viven las mujeres tlaxcaltecas.
En este mismo tenor debe entenderse el compromiso de autoridades estatales y las de 16 municipios para sumar esfuerzos con el propósito de reducir las muertas maternas en Tlaxcala.
Sin duda, los informes de la Conavim pueden ser alentadores, así como la emisión de billetes de Lotería, conmemorativos el 8M, ilustrados con la zona arqueológica de Xochitécatl.
Si, como lo estableció la gobernadora Cuéllar Cisneros, en el Plan Estatal de Desarrollo se plasman tres temas prioritarios de género: El eje transversal de Perspectiva de Género e Igualdad, Estrategias Especiales contra la Violencia de Género y Combate Frontal a la Trata de Personas, hay al menos objetivos saludables y dignos de reconocerse.
Ahora, hay que ver si los encargados de llevar al terreno de los hechos los compromisos y acciones derivadas de esos temas, son capaces de responder a la confianza de la gobernadora Cuéllar Cisneros, y con ello responden a la confianza de la sociedad tlaxcalteca o no.
En el fondo de lo que se trata es de mejorar la calidad de vida de las niñas, mujeres y adultas mayores de Tlaxcala, y que el estado se convierta en un referente nacional al demostrar que como mujer Lorena Cuéllar Cisneros responde con hechos a sus compañeras de género.

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