De: Disputas

Carlos Urzúa fue claro señaló a Manuel Bartlett y a Alfonso Romo como dos de los personajes a los que se refirió en su oficio de renuncia, pero sus declaraciones no llegaron hasta el ciudadano presidente, quien escudado en el argumento de que no había tenido tiempo de leerlas, evitó opinar sobre ellas.
Fiel a su estilo, escurrió el bulto, y expresó que está más ocupado levantando no sólo el sector salud, sino al país entero, con lo que confirma su preferencia como político tradicional por hablar solo de temas cómodos y eludir aquellos que le representan algún tipo de inconveniente.
Como también lo hizo al señalar que tras la renuncia del delegado Lomelí, en Jalisco, seguía el fin del mundo, o restar importancia a las amenazas de realización de redadas en Estados Unidos al señalar que todo está dentro de lo normal, pero su gobierno está listo para actuar en caso necesario.
Haya leído o no las declaraciones del su ahora ex secretario de Hacienda, es claro por lo trascendido hasta el momento que previo a presentar su renuncia tuvo un encuentro con Carlos Urzúa, quien con toda seguridad lo puso al tanto, por lo que es poco creíble que no conozca las razones.
Por otra parte, el silencio del ciudadano presidente, debe entenderse como un reconocimiento de que no todo está bien al interior de su gabinete, lo que se refleja en abiertas diferencias entre sus integrantes, en lo que puede entenderse como una lucha de poderes, desafíos y enfrentamientos.
Además, sino hubiera estado enterado el ciudadano presidente, habría que cuestionar la eficacia de sus asesores o consejeros, así como del ala de comunicación social.
Antaño, sobre todo durante la época dorada del priismo de la que proviene el ciudadano presidente, como muchos de los políticos que lo acompañan, se tenía la certeza de que el primer mandatario era el personaje mejor informado del país, lo que no tendría porque alterarse sobre todo a partir del hecho de que Andrés Manuel López Obrador tiene la costumbre de participar en todos los temas e incluso tener sus propios números, aunque pocas veces los muestre.
Hechos concretos como las renuncias recientes del secretario Urzúa y el delegado Lomelí, aunadas a las presentadas en lo que va de la administración, marcadamente las del director genera del IMSS y la encargada de estancias infantiles, ponen de manifiesto abiertos conflictos y desencuentros en la administración federal, de las que no puede dejar de estar informado el ciudadano presidente.
Como diría un clásico: A otro perro con ese hueso.
Redadas
El solo anuncio de las redadas, no concretadas, en Estados Unidos para deportar a migrantes ilegales, logró el milagro de movilizar en México a los tres niveles de gobierno, para anunciar acciones de respaldo y solidaridad.
Ello, sin duda, a partir de un cálculo político que busca proyectar una imagen positiva y por supuesto allegarse la simpatía del respetable.
Barbosa
Concluida la breve gira de agradecimiento e iniciado formalmente el proceso de transición, Miguel Barbosa se concentra en las acciones de planeación y armado de su equipo de colaboradores.
En el inter, Guillermo Pacheco Pulido rendirá ante el Congreso un informe sobre el gobierno que encabeza para estar en condiciones de ceder la estafeta de la conducción estatal a Miguel Barbosa Huerta.
En tanto, en la sociedad poblana se percibe una clara indiferencia, alejada de la expectación que podría suponer el inicio de una nueva administración, que sin duda estará alineada a la 4T.

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